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John Lennon entrevistado por Jann S. Wenner
Rolling Stone, 21/1 y 4/2 de 1971

31 de julio de 2012






John Winston Lennon (1940-1980), músico, cantante y compositor, formó parte del influyente grupo The Beatles, creado en Liverpool en 1960. Los cuatro miembros del grupo recibieron la Orden del Imperio Británico en 1965, aunque Lennon rechazó posteriormente la condecoración como protesta contra la guerra de Vietnam. Los Beatles rodaron una serie de películas, la primera de las cuales fue A Hard Day's Night (¡Qué noche la de aquel día!, 1967) y numerosos discos, entre los que se encuentra el innovador Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1967). El grupo se disolvió en 1970 y Lennon, que se había casado hacía poco con la artista Yoko Ono, se trasladó a Estados Unidos. Allí continuó escribiendo y grabando canciones en compañía de Ono. Fue abatido a tiros en la puerta del edificio donde residía en Nueva York por un admirador perturbado que pensaba que había traicionado los valores que defendía en su etapa anterior.

Jann Simón Wenner nació en Nueva York en 1946. Tras estudiar en la Universidad de California, fundó Rolling Stone, una publicación de periodicidad mensual dedicada a la cultura del rock and roll, con un desembolso inicial de 7.500 dólares. En la actualidad, sigue siendo el director de la revista, cuya tirada alcanza aproximadamente los 1,2 millones de ejemplares. En palabras del propio Wenner: "... 'Lennon Remembers', una entrevista de 30.000 palabras realizada en dos sesiones y publicada en 1971, sigue siendo el clásico de las entrevistas de Rolling Stone, además de ser un documento esencial en la historia del rock and roll. A lo largo de las dos sesiones, el líder de los Beatles habló abierta, clara y sinceramente, por vez primera, de lo que realmente habían sido The Beatles, de cómo habían desarrollado su trabajo y finalmente anunció la disolución del grupo". Esta versión condensada está tomada del número especial publicado por Rolling Stone con ocasión de su 25 aniversario (15 de octubre de 1992).

—¿Eres los Beatles?

—No, yo no soy los Beatles. Yo soy yo. Paul no es los Beatles. Brian Epstein no era los Beatles. Tampoco lo es Dick James [el editor musical de los Beatles]. Los Beatles son los Beatles. Por separado son otra cosa. George era un cantante que tenía su propio grupo antes de unirse a nosotros. Nadie es los Beatles. ¿Cómo podría serlo? En el grupo cada uno de nosotros teníamos nuestro papel.

—Planteémoslo de otra manera. Siempre se ha dicho que los Beatles —y los propios Beatles han dicho de sí mismos— que eran cuatro partes de una misma persona. ¿Qué ha sido de esas cuatro partes?

—Han recordado que eran individuos. Verás, nosotros también llegamos a creernos el mito de los Beatles. No sé si los demás todavía se lo creen. Éramos cuatro tipos... Cuando conocí a Paul le pregunté: "¿Quieres unirte a mi banda?". Luego se apuntó George y después Ringo. Éramos sencillamente un grupo que se convirtió en algo muy, muy grande. Eso es todo. Lo mejor de nuestro trabajo juntos jamás fue grabado.

—¿Por qué?

—Porque, diga lo que diga Mick [Jagger], nosotros eramos intérpretes. Actuábamos en locales de Liverpool, Hamburgo y otros sitios. Cuando tocábamos rock por las buenas generábamos algo fantástico, no había nadie que pudiera hacernos sombra en toda Gran Bretaña. Pero en el momento en que tuvimos éxito, y desde luego lo tuvimos, perdimos mordiente.
'Verás, Brian nos vistió de traje y todo lo demás y tuvimos un éxito muy, pero que muy grande. Pero nos vendimos. Nuestra música estaba muerta antes incluso de que hiciésemos la gira por los teatros de Gran Bretaña. Ya entonces nos sentíamos como una mierda porque, aunque era una ventaja en cierto sentido, nos veíamos obligados a concentrar una o dos horas de actuación en veinte minutos. Y teníamos que repetir esos mismos veinte minutos noche tras noche.
"La música de los Beatles, los Beatles como músicos, murieron entonces. Por eso nunca progresamos musicalmente. Nosotros mismos nos dimos muerte a cambio del éxito. Fue el final de todo.

—Me gustaría hacerte una pregunta sobre Paul y con eso dejamos el tema. ¿Qué sentiste cuando fuimos a ver Let It Be en San Francisco?

—Me sentí triste. También sentí que... que esa película había sido hecha por Paul a mayor gloria de Paul. Fue uno de los principales motivos por los que los Beatles se separaron. No puedo hablar en nombre de George, pero sé perfectamente que estábamos todos hartos de ser los músicos que acompañaban a Paul. Esto empezó a ocurrimos tras la muerte de Brian. La planificación de la película tenía como objeto que la cámara se centrase en Paul y en nadie más. Así es como yo lo veo.

—¿Cómo se llegó a la disolución de los Beatles?

—Después de morir Brian, nos hundimos. Paul se hizo cargo de la situación y supuestamente nos dirigía. Pero, ¿hacia dónde iba a encaminarnos si no hacíamos otra cosa que describir círculos? Fue entonces cuando nos separamos. Ésa fue la causa de la desintegración.

—¿En qué momento tuviste la sensación de que los Beatles se habían dividido? ¿Cuándo pensaste en ello por primera vez?

—No lo recuerdo. Tenía mis propios problemas. En realidad no estaba pendiente. Hacía aquello como un trabajo.

—¿Qué sentiste cuando murió Brian?

—Lo que siente cualquier persona cuando se le muere un ser querido. Hay en ello algo de histeria, algo como 'Ji, ji, menos mal que no me ha pasado a mí" o una cosa por el estilo, esa especie de extraña sensación que uno siente cuando muere alguien próximo. No sé si a ti te ha pasado, pero a mí se me ha muerto mucha gente alrededor. Y también está la otra reacción: ¿Qué coño es esto? ¿Qué puedo hacer? "Entonces supe que teníamos problemas. No me engañaba acerca de nuestra capacidad de hacer otra cosa que no fuera interpretar música y estaba aterrorizado. Pensé: 'La jodimos'.

—¿Cuándo dejaste de escribir canciones con Paul?

—Eso terminó en... No sé, alrededor de 1962, más o menos. No recuerdo. Si me enseñas los discos, puedo decirte exactamente quien escribió qué línea musical y qué frase. Aveces lo hacíamos juntos. Si exceptuamos los primeros tiempos —temas como I Want to Hold Your Hand— lo mejor de nuestro trabajo lo hicimos siempre por separado. Por ejemplo, el tema One After 909 del álbum Let It Be, lo escribí cuando tenía diecisiete o dieciocho años. Aunque escribíamos cada uno por nuestra cuenta, nos juntábamos para hacerlo porque a veces resultaba muy divertido. Y también porque los demás decían: "Bueno, vais a grabar un disco, así que juntaos y escribid unos cuantos temas", como en un trabajo cualquiera.

—¿Cómo definirías las reacciones de George, Paul y Ringo ante Yoko?

—Ocurrió lo mismo. Puedes buscar las declaraciones de Paul; probablemente estén publicadas en los periódicos. Ha dicho muchas veces que al principio odiaba a Yoko pero que acabó por caerle bien, Pero ya era tarde para mí. Yo estoy con Yoko. ¿Por qué iba a tener que aguantar toda esa mierda de aquella gente? Se comentó que tenía un aspecto terrible en la película Let It Be. Prueba a compartir sesenta sesiones con los individuos más vanidosos y presuntuosos del planeta y verás lo que es sentirse jodido e injuriado. Y George... Mierda, nada más empezar la insultó en sus narices en las oficinas de Apple. Todo dentro del estilo "Voy a serte sincero", ya me entiendes. El juego ése de "Si quieres que te diga la verdad, esto es lo que hemos oído". Dylan y unos cuantos más habían dicho que tenía muy mala fama en Nueva York. ¡Y va George y se lo suelta! Y los dos lo dejamos correr. No le partí la cara; aún no sé por qué.
"Ringo se comportó como una persona decente, pero los otros dos nos jodieron bien. Nunca se lo perdonaré. Me importa un carajo toda esa mierda de Haré Krisna y Dios, y lo de Paul diciendo 'Verás, he cambiado de opinión'. No puedo perdonárselo. Aunque no puedo evitarlo, sigo queriéndoles.

—¿Qué opinión te merecen los actuales Stones?

—Me parece que se pasan con tanta marcha y tanta modernez. Me gusta Honky Tonk Women, pero todo ese bailoteo amariconado de Mick me parece un mal chiste. Siempre me lo ha parecido. Me divierte; probablemente iré a ver sus películas y demás, como todo el mundo, pero en realidad me parece de broma.

—¿Os veis mucho últimamente?

—No, no le veo nunca. Nos veíamos de vez en cuando al principio, cuando apareció Allen [Klein, el representante de los Beatles en su última etapa]. Creo que Mick se puso celoso. Siempre he respetado mucho a Mick y a los Stones, pero él ha dicho un montón de cosas desagradables de los Beatles que me han molestado porque, verás, yo puedo meterme con los Beatles, pero que lo haga Mick Jagger no pienso permitirlo. Me encantaría pasar revista a lo que hacíamos nosotros y lo que hacían los Stones dos meses después de la salida de cada puñetero disco. Hiciéramos lo que hiciéramos nosotros, Mick hacía exactamente lo mismo, nos copiaba. No estaría mal que alguno de vosotros, los que os dedicáis a la mierda ésta del underground, lo mencionáseis. Satanic Majesties es Sargent Pepper y We Love You es una mierda como una casa, no es más que una puta copia de All You Need Is Love.
"Me fastidia la inferencia de que los Stones eran revolucionarios y los Beatles no. Si los Stones lo son, o lo fueron alguna vez, también lo fueron los Beatles. Pero ellos no pueden ni compararse con los Beatles, ni en cuanto a música ni en cuanto a fuerza. Nunca pudieron. Yo jamás dije una palabra en contra suya. Siempre les admiré porque me atraía su música rastrera, y me gusta su estilo. Me gusta el rock and roll y también el camino que siguieron cuando dejaron de intentar imitarnos.
"Es evidente que se siente muy contrariado por lo grandes que son los Beatles en comparación con él. Nunca lo ha superado. Ahora se está haciendo viejo y empieza a lanzarnos pullas. Ya sabes, no para de meterse con nosotros. Me jode porque incluso fuimos nosotros quienes escribimos su jodido segundo disco. Mick decía que 'la paz daba dinero'. Nosotros nunca ganamos dinero con la paz.

—¿Te consideras un genio?

—Sí. Si existen los genios, yo soy uno de ellos.

—¿Cuándo te diste cuenta de que lo que estabas haciendo trascendía...?

—La gente como yo es consciente de que posee eso que se llama genio a los diez, los ocho, los nueve años... Yo siempre pensaba: "¿Por qué no me ha descubierto nadie?". ¿No se daban cuenta en el colegio de que yo era más listo que los demás? ¿No veían que los profesores eran todos unos estúpidos? ¿Que todo lo que poseían era información que a mí no me hacía falta para nada?
"Me sentí muy perdido cuando pasé a la enseñanza superior. Solía decirle a mi tía: 'Si tiras mis poemas, lo lamentarás cuando sea famoso'. Y ella seguía tirando toda aquella morralla. No perdono que no me tratara como a un puto genio o lo que quiera que fuese cuando era un crío.
"Para mí era algo evidente. ¿Por qué no me mandaban a estudiar arte? ¿Por qué no me facilitaban las cosas? ¿Por qué querían obligarme a que me convirtiera en un patán como el resto de ellos? Yo era diferente; siempre fui diferente. ¿Por qué nadie se fijaba en mí?
"Hubo un par de profesores que me prestaron atención, que me animaron a ser esto o lo otro, a dibujar o a pintar, a expresarme. Pero la mayor parte del tiempo se empeñaban en que fuera un puñetero dentista o un maestro. Y luego los fans se empeñaron en que fuera un jodido Beatle o un Engelbert Humperdinck, y los críticos se empeñaron en que fuera Paul McCartney.

—¿Cuál fue tu primer contacto con el LSD?

—Un dentista de Londres nos lo dio a George, a mí y a nuestras mujeres, sin decirnos nada, durante una cena en su casa. Era amigo de George, y por aquel entonces era también nuestro dentista. Se limitó a echárnoslo en el café o en alguna otra cosa.

—¿Qué pensaste al aterrizar de nuevo?

—Estuve bastante colgado durante uno o dos meses. La segunda vez que lo tomamos fue en Los Ángeles. Estábamos de gira y nos alojábamos en una de esas casas donde solíamos parar. La de Doris Day o alguna por el estilo... Lo tomamos los tres: Ringo, George y yo. No estoy seguro, pero creo que también nos acompañaron en unos cuantos viajes Neil [Aspinall] y un par de miembros de los Byrds —¿cómo se llama ese que está en lo de Stills y Nash?— Crosby y el otro que solía hacer la voz solista. McGuinn. No estoy seguro, pero creo que sí.
"También estuvo Peter Fonda, y aquello fue otra historia. No hacía más que decir: [en un susurro] 'Sé lo que es estar muerto'. Era una canción triste, una canción ácida, supongo. 'Cuando yo era niño'... Ya sabes, empezaban a salir a la luz un montón de recuerdos de la infancia.

—Así que tus experiencias con el LSD comenzaron en 1964. ¿Cuánto tiempo duró aquello?

—Años. Debí hacer unos mil viajes.

—¿Literalmente mil o un par de centenares?

—Mil; lo tomaba continuamente.

—¿Los otros Beatles se colgaron con el LSD tanto como tú?

—George sí. La segunda vez que lo tomamos, en Los Ángeles, Paul se sintió muy marginado porque todos nos pusimos un poco crueles diciéndole aquello de "nosotros lo tomamos y tú no". Pero seguíamos viéndole, ¿comprendes? No éramos capaces ni de comer; a mí me resultaba imposible, ni siquiera cogiéndola con las manos. En la casa había gente de servicio y a nosotros no hacía más que caérsenos la comida al suelo y todo eso. Pasó mucho tiempo antes de que Paul lo probara.
"Creo que George le pegaba muy fuerte; probablemente, éramos los más colgados. Paul es un poco más estable que George y que yo.

—¿Y más convencional?

—No sé si más convencional. Más estable. Pienso que el LSD les conmocionó profundamente a él y a Ringo. Puede que se arrepintieran de la experiencia.

—¿Tuviste muchos malos viajes?

—Muchos. Cristo bendito, dejé de tomarlo por eso. No podía soportarlo más.

—¿Llegó a darte miedo tomarlo?

—Algo parecido. Lo dejé durante no sé cuánto tiempo, y después empecé a tomarlo otra vez, justo antes de conocer a Yoko. Tenía la idea de que debía destruir mi ego, y lo hice, ¿sabes? En la época del Maharishi estaba empezando a recomponerme lentamente. Trocito a trocito, a lo largo de un periodo de dos años, había destruido mi ego.
"No me consideraba capaz de hacer nada. No era nada. Era una mierda. Entonces Derek [Taylor, el agente de prensa de Apple] me llevó a su casa cuando volvió de Los Ángeles y tomamos un ácido. Me dijo algo así como 'Eres un buen tipo' y me enumeró las canciones que había compuesto: 'Has escrito esto. Has dicho esto otro' y 'No tengas miedo, no te asustes. Eres inteligente'.
"A la semana siguiente fui a casa de Derek con Yoko y nos tomamos otro ácido. Ella me hizo comprender que yo era yo y que todo estaba en orden. Eso fue todo; empecé a luchar otra vez, me convertí de nuevo en un bocazas fanfarrón y me dije: 'Puedo hacerlo, qué cojones. Esto es lo que quiero', tú ya me entiendes. 'Quiero hacerlo y no me vais a dar por culo'. Eso fue lo que hice, y en eso estamos.

—En algún momento entre Help! y Hard Day's Night te metiste en el rollo de las drogas y te dedicaste a componer canciones sobre ellas.

—Cuando hicimos A Hard Day's Night yo le daba a las pastillas. Son drogas, drogas más fuertes que los canutos. Empecé a tomar pastillas a los quince... no, a los diecisiete, cuando me hice músico. El único modo de sobrevivir en Hamburgo tocando ocho horas cada noche era tomar pastillas. Te las pasaban los camareros; alcohol y pastillas. Cuando iba a la escuela de arte era un jodido borracho de no te menees. En la etapa de Help! nos dedicamos a los canutos y pasamos de la bebida, por las buenas. Así de sencillo. Siempre he necesitado alguna droga para sobrevivir. Los demás también, pero yo siempre tomaba más: más pastillas, más de lo que fuera, probablemente porque estoy más loco.

—¿Cómo crees que afectó el LSD a tu forma de ver la música? ¿Tuvo alguna influencia en tu concepción general?

—No era más que otro espejo. No era ningún milagro. Era más una experiencia visual, una terapia, como echarle un vistazo al interior de uno mismo. Yo pasé por todo eso. La verdad es que no me acuerdo demasiado de aquello. Pero el ácido no escribía la música. La escribía yo, estando en ácido o metido en el agua, en cualesquiera que fueran las circunstancias en las que me encontrase.

—¿Cómo fue tu experiencia con la heroína?

—No demasiado divertida. Nunca llegué a inyectármela. Esnifábamos una poca cuando estábamos muy, pero que muy jodidos. Todo el mundo estaba en contra nuestra. Me habían echado en cara tantas cosas a mí y a Yoko; especialmente a Yoko. La tomábamos por lo que nos estaban haciendo los Beatles y otra gente. Pero acabamos pasando de ella.

—He leído una breve entrevista que te hicieron en el Rock & Roll Revival de hace más de un año en Toronto. En ella decías que vomitabas antes de subir al escenario. 

—Sí. Me pasaba horas y horas vomitando hasta que me tocaba subir.

—¿Te sentirías igual de nervioso si tuvieras que aparecer en público?

—Siempre, y de un modo u otro tenía que sacármelo de encima. Pero no creo que haga muchas actuaciones; no merece la pena. No me gusta demasiado tocar para la gente.

—¿Cuáles son tus preferencias personales?

—Sonidos como Wop Bop A Loo Bop. Me gusta el rock and roll. No me gustan demasiadas cosas más.

—¿Por qué el rock and roll?

—Es la música que me llevó a hacer música. Conceptualmente, no hay nada mejor que el rock and roll. Nadie, ni los Beatles, ni Dylan, ni los Stones, ha conseguido superar nunca Whole Lot of Shaking, ni por asomo. O puede que yo sea como eran nuestros padres: Ésa es mi época, es lo que he mamado y nunca renunciaré a ella.

—¿Cómo crees que será el rock and roll del futuro?

—Como nosotros lo hagamos. Si queremos hacer esa mierda de rock and roll intelectualizado, entonces tendremos rock intelectualizado. Si deseamos rock and roll del auténtico es tarea nuestra hacerlo y pasar del rollo de la imagen de revolucionario y del pelo largo. Tenemos que prescindir de esas menudencias. De eso es de lo que va lo de cortarme el pelo. Pongamos las cartas sobre la mesa de una vez y veamos quién es quién, quién está aportando algo, quién hace música y quién basura. El rock and roll será lo que hagamos de él.

—¿Por qué piensas que representa tanto para la gente?

—Porque el rock del bueno es suficientemente primitivo y está desprovisto de mierda. Te llega directamente. Fue lo que me sucedió a mí. De todas las cosas que estaban pasando cuando tenía quince años, la única que me hizo mella fue el rock. Entonces el rock era algo real; todo lo demás era irreal. Lo que tiene de bueno el rock and roll, el rock and roll auténtico —signifique lo que signifique auténtico y toda esa mierda— es que es real, y las cosas reales te llegan, te guste o no. En el rock reconoces algo verdadero, como en todo el arte de verdad. Sea lo que sea el arte, amigos lectores. Eso es. Si es real, normalmente es sencillo, y si es sencillo es verdadero. O algo parecido.

—¿Qué opinión tienes de ti mismo como guitarrista?

—Bueno, eso depende de qué clase de guitarrista estemos hablando. No lo hago mal. No soy técnicamente bueno, pero puedo hacer que la guitarra aúlle y se mueva tan cojonudamente. Yo tocaba la guitarra rítmica. Es un trabajo importante; puedo hacer que un grupo suene.

—¿Y cómo puntuarías a George?

—Él es bastante bueno (risas), pero me gusto más yo. Tengo que ser sincero, ¿no? En cierto sentido, me siento avergonzado como guitarrista porque soy bastante malo; no sé moverme mientras toco, pero puedo hacer hablar a una guitarra.
"Hay un tipo que creo que se llama Ritchie Valens... no, Richie Havens. ¿No te resulta muy extraña su manera de tocar? Es un chico negro que estuvo en un concierto y cantó Strawberry Fields o algo así. Parece que toca siempre el mismo acorde. Es un guitarrista muy funky. Parece incapaz de tocar como los demás. Yo soy igual. 'Yoko me ha hecho sentirme muy engreído con mi guitarra. Ya sabes, una parte de mí dice: 'Sí, claro que sé tocar', porque puedo conseguir que un rock tenga marcha, ¿comprendes? Pero la otra parte dice: 'Me gustaría poder hacérmelo como B. B. King'. Si me pusieras al lado de B. B. King, me sentiría como un estúpido. Soy un artista, y si me pones una tuba en las manos, algo sacaré de ella.

—Vas a volver a Londres. ¿Podrías decirnos, en términos generales, qué piensas hacer en un futuro inmediato? Digamos durante los próximos tres meses.

—Me gustaría esfumarme un tiempo. Nueva York me devora. Lo adoro. Me tiene fascinado, como si fuese una especie de monstruo.

—¿Tienes alguna idea sobre cómo van a ser los próximos años?

—No, no puedo pensar en los próximos años. Da vértigo pensar en la cantidad de años que quedan por pasar, millones de años. Vivo por semanas; no planifico mucho más allá de una semana.

—¿Tienes alguna imagen de "los setenta y cuatro"? 

—No, para nada. Espero que seamos una parejita de ancianos encantadores, vivir en la costa de Irlanda o algún lugar parecido y dedicar el tiempo a hojear nuestro álbum de recortes de la locura.



Autores varios: Grandes entrevistas de la historia 1859-1992 
Edición e introducción de Christopher Silvester 
Prólogo de Rosa Montero 
Traducción de Herminia Bevia y Antonio Resines
Imagen: John Lennon en el Madison Square Garden de Nueva York, en 1972.  AP



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