Cuando estoy malherido de esa máquina umbilical
se aprieta el gatillo para morir trás de él y no al frente
como supuso ella, cuando su arma humeaba vida.
Quiero que ese humo que no quiero
sea manos y música
no menos sangrientas
con el descaro de convertirse en ojo
antes que todo se termine de desvanecer.
En
Exhumando letras
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