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Alejandra Correa - El grito

30 de marzo de 2008

Con la escarcha dentro y fuera y
con la Muerte como único cristal.

Moby Dick, Herman Melville

A Fabio, aún en el silencio

Es tan fácil
a veces
despertar siendo niña

I

¿Fue un ancla lo que ella dejó en
el centro de mi cuerpo?

¿Fue como para decir
nunca serás tuya

serás llevada y traída por
la memoria a su antojo?

¿Fue un mástil de bandera?

¿Una raíz de ella
lo que creció entre mis pechos?

¿Un carozo amargo el que
cerró mi garganta en tabique?

¿Fue o no fue?

¿Qué cosa central
qué mandala
qué puñal adormecido?

¿Qué es lo que vuelve
de tarde en tarde
cuando todo empieza a apagarse
y las ranas se aparean
mugiendo como vacas?

qué es lo que no sé
lo que ella dijo
o no dijo
o quiso decir
pero masticó hacia dentro
en su silencio roedor

¿Fueron sus dedos,
la yema de sus dedos
áridos?


¿Fue en el primero de los minutos
cuando el horror
anidó esta mirada
en el profundo hueco

y el ácido río de sus ojos
se derramó en mí?

¿Fue todo lo que su cuerpo
no dio?

¿Se instaló aquí
en medio de mi carne
la casa abandonada
inconclusa?

¿O fue la muerte
con la que me sembró
esta semilla
que crece sombra
en mis huesos?

¿Quiso ella que el piano
mudo
estuviera para siempre
como estaca
entre las costillas mías?

¿Arrancó, como quien arranca
cardos de cuajo
como quien arranca carnes de en medio
un pedazo mío y lo devoró?

¿Soñó ella
ése cuadro de Goya?

¿O fue insecto
cuando hizo esta morada
que de tanto en tanto
estalla en finas patitas
que me aferran?

: O arácnida
: O piedra sembrada con amor
de madre


¿Qué es este inmenso
lago
de aguas macizas
en el que caigo?


II

Una sola vez
lo dijo
y eso le bastó
para nombrar
lo que no volvería

Cada uno
niño
hizo silencios
con muñecas de goma
y triciclos

Cantó
cada uno
su canción
secreta

Ella cosía
y recosía
la palabrita aquella

llena de parches
nos iba
mostrando que el tiempo
siempre gasta
lo que se dice
una sola
de las veces


III

Se amó
aquella palabra
como se ama
el mundo dado

IV

Allí está
dentro de la caja
busquen ahí
y no olviden
la ceremonia también es de ellos
que quieren verlos pastar
las lágrimas

Animen ustedes
este acto escolar

Si las piernas no alcanzan
yo podré elevarlos
por sobre el corral que los detiene

Bésenlo y bébanlo
traguénle el aire entero
que lo rodea

que de eso está hecha la vida

instantes
que se desgajan como pétalos
de corona

Vean que tranquilo
está

Ninguna lágrima
podrá rodar
lo suficiente
para que él cambie
su risa negra


V

Repártanse lo poco

Arañen de él
lo que de él es arañable

y cierren
esos picos de pollo
que nadie quiere ver
el triste espectáculo

de un par de huerfanitos
parroquiales
llorando


VI

Yo lo ví
una tarde cualquiera

andaba por la calle
entre las gentes
y reía

Mi corazón lo nombró
en la multitud de rostros

Ella dijo:
no lo llames,
no se va a volver

No te engañes, yo
dije Muerto
y soy tu madre

VII

Vivo en una gota
de espacio

sin
hacer
ruido


VIII

Golpéame con tu odio
la mañana se abre
a la duda
y todo tiembla

no hay ramilletes
de hierba a orillas
de la escuela 22

sólo el caserío
donde habitan
demasiados sueños y alguien reza
por su salvación

No está el campo
donde
una niña dibuja
la noche

(la noche es una niña
que dibuja)

No sueltes mi mano
de almidón
mi pelo no sueltes
cabello de ángel

No hay ceremonias
blancas
sobre el blanco
pedregullo de mármol
rumbo a la escuela 22

Hay las paredes
descascaradas
y un himno
y las galletas Manon
y mi paraguas
en los charcos

Y las promesas
también blancas
anudadas a la cintura

son un beso
inútil
sobre la cabeza
de yeso de un recién nacido

Besemos santos
y muertos
besemos todo lo inmóvil
lo frío
besemos la mañana helada
rumbo a la escuela 22

donde la amnesia
respira
las horas
el guardapolvo ajado
y las cintas en el pelo

allí fuimos
lo que se anunciaba
pura carne
para ser devorada
por las uñas sedientas
de lo que ya estaba escrito


IX

Subo al niño niñito
sobre mis espaldas
lo arrastro cuesta arriba

Es el niño niñito
un botón de acero
cerrado entre mis alas

lo beso
lo limpio
le doy de comer en la boca
lo acuesto

El niño niñito se ha dormido

En puntas de pie
delineo mis ojos en el espejo
subo en una torre
el pelo a mi nuca
y bebo

Vestida de mujer
envejezco

(espero que el niño
se haga hombre
en su reloj de arena)


X

Mi pequeña cara
en ella
un fragmento
de piedra
un cactus
sobre el cielo
celeste postal
un fragmento

tenía zapatos
gastados
una corbata rosada
el aire sin voces
respiraba
el sol
bocanada muda sobre nosotros

piedras y guijarros
un camino
subía
el viento en el pelo
en la cara
el viento
caliente
espacio donde nada se dice
y está

una bocanada
mi pelo
la piel tibia
el cielo turquesa


XI

La palabra
ladra
al atardecer del cerro
sin descanso

no ceja
ni cesa

la palabra
es ese perro buldog
roído por el mal de la melancolía
envenenado y
abierto por el vértice de
una estrella

Lejos de ser guardián
nos va comiendo
vivos

Se queda el perro
con los dientes
llenos de nosotros

en retacitos o hilachas

se queda dormido


XII

La habitación oscura
la sombra de la mujer
sobre mi nuca
la sombra suya
en mí

Es la habitación
que vuelve
y la mujer que dice
que debo quedarme
que estoy en casa

Esta es tu casa, dice:
la habitación oscura es tu casa

aquí está la cama
donde te arropaste la noche
en que todos hicieron la ronda

desde esta cama
viste partir palabras
y temblabas
Tu carne temblaba
en la habitación oscura

Y acá se veló por primera vez
a tu padre
en esa ronda
la noche
en que la habitación no conoció el sueño

Era tu infancia
la que velaban

No importa el tiempo que haya pasado
aquí está la larga escalera de mármol
el pasillo oscuro
el baño sucio
de orines ajenos

Esta es tu casa,
la habitación oscura es tu casa
la casa donde fuiste niña
por última vez


XIII

Puede ser que haya
únicos niños de octubre
y que yo tenga en ellos
el destino puesto
de tierra y agua

que de mí partan raíces
y juncos me aten
de pies y manos
a esta tierra
de carne oscura

Puede que yo sea
niña fingida
de una primavera atávica
para que nadie sepa
cuánto tiempo hace que
en mí dejó la luna
sus semillas

XIV

Nubes como costillas de vaca
huesos de vaca
blancos
como dientes
sobre los álamos

en la bandada
uña oscura
de alas
desgajadas por molinos
las nubes
como escamas
sobre las manzanillas
y las garzas
sobre el camposanto
las cruces
de domingo
nubes como manos
que sangran
chorros de luz
de octubre
sobre el campo

nubes
como serpientes
azules
y las salvias
huelen
en mí
y la garganta
cierra el cielo
en cúpulas
de huesos de vaca


XV

beso
la imagen este año
beso mi muerte
respirando la tuya

otra vez


XVI

El grito
es un pájaro que duerme
en tu garganta

y se desprende con un trazo
en medio de un puente
donde el tiempo se parte

y el cielo
los barcos
las manos
y los rostros
se hacen líquidos

horizontales
rayas de agua

atravesadas por la oscuridad
y el espacio ahogado
que abre
el grito


XVII

Los brazos
hacia atrás

cargo centenares
de flores

Construiré una montaña
de crisantemos amarillos

Adentro haré
para siempre
mi casita de muñecas

La infancia del procedimiento

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